El futuro de los pueblos indígenas depende de su inclusión en todos los procesos que afectan sus vidas. El derecho a la libre determinación afianza la creación y consolidación de autogobiernos y autonomías indígenas, así como asegura que los derechos territoriales sean respetados. El control territorial es un ejercicio de la libre determinación y participación activa del pueblo mapuche en el diálogo con autoridades nacionales y mecanismos internacionales de derechos humanos.
Sabemos muy poco sobre la salud sexual y reproductiva de las mujeres mapuche, en términos de datos y etnoepidemiología mapuche. Para dar cuenta de ello haré un recorrido desde un sentipensar el sur desde mi geoglocalización en Los Toldos (Buenos Aires) porque siento y pienso los sures inspirada en el puel (este). Analizaré el impacto negativo de la megaminería sobre la salud reproductiva de las mujeres mapuches y la ausencia de datos epidemiológicos al respecto.
Silencio estadístico
Desde la aprobación de la ley de Interrupción Voluntaria/Legal del Embarazo (IVE/ILE), en el 2019 el Ministerio de Salud de Nación y los siete ministerios provinciales de salud que se yuxtaponen al Puelmapu (territorio mapuche del este), no han incorporado la variable étnica. Las provincias son Chubut, Río Negro, Neuquén, Mendoza, La Pampa, sur de San Luis y Buenos Aires debajo del Río Salado. Para dar cuenta de las brechas de acceso y desigualdad a las prácticas de IVE/ILE que las mujeres mapuches tenemos respecto a las mujeres blancas no hay dato, no hay estadística, no hay información epidemiológica. La invisibilización estadística en salud del pueblo mapuche, específicamente en estadísticas vitales como en epidemiología, es una política estatal (nacional y provincial) asentada sobre el racismo institucional desde la transición democrática.
La naturalización del silencio estadístico por parte del feminismo blanco es un tema pendiente por trabajar. Las prácticas feministas por sí mismas no dejan de ser racistas cuando se asume la gestión estatal, por lo cual, sería conveniente practicar la desracialización antes de volver a gobernar en pos de políticas de acción afirmativa para las mujeres mapuches.
En términos de derechos, la decisión voluntaria de interrumpir un embarazo por la biomedicina en el sistema público de salud para las mujeres mapuche, está contemplada en la ley. Con su falta de pertinencia cultural y adaptación sociolingüística funciona. Mal, pero funciona.
Sin embargo, existen abortos provocados (no deseados por las mujeres) por la exposición a megaminería y agrotóxicos en el territorio mapuches. Vivo en la pampa húmeda y conozco el modelo sojero no solo en términos productivos sino del monocultivo de ideas que genera. ¿Cómo se registran, quienes documentan los abortos provocados por el agronegocio y la extracción minera? Por ahora, es un enigma. Sin embargo, los estándares de calidad de información en salud establecidos por la CEPAL2 y la OPS3 indican que la población indígena[4], también debe y puede ser medida. De ejecutarlos, tendríamos data.
“Tenía 18 semanas de embarazo. El domingo habíamos ido al tío Caliva a un asado… había manso olor a veneno. Ahí nomás se amuchamos pa´ dormir. A la tardecita me agarraron unos achaques así, muy raro… vomitaba y no sabía que pasaba, el asado estaba bien, no estaba yarco. Me llevaron al hospital y me dieron unas gotitas, me mandaron pa´ la casa. Más noche empecé a sangrar y sangrar. Lo perdí”. Este narrar en primera persona de una mujer diaguita kapayan, de 28 años de Jachal en San Juan en 2024 ¿Dónde quedó registrado?
Aborto no deseado
La megaminería funciona provocando voladuras masivas para la remoción de roca. Luego es triturada, y se le aplica cianuro y otros productos químicos para separar los metales y para ello, se usa toneladas[5] y toneladas de agua[6]. La huella hídrica[7] define el volumen total de agua utilizada en la elaboración de productos o servicios. Los metales pesados llegan al cuerpo humano por inhalación de polvo tóxico, por beber agua y por ingesta de alimentos producidos con agua contaminada con cianuro y otros químicos. También se puede dar por absorción dérmica pero en menor medida. ¿Sabemos cuál es la huella hídrica para el territorio mapuche ocupado por la provincia de Río Negro?
Los metales pesados como plomo, cadmio, mercurio, arsénico, afectan el sistema endocrinológico de la mujer, generan una disrupción en las hormonas que afectan su producción, metabolismo y señalización. La afección recae sobre la función normal del eje hipotálamo-hipófiso-ovárico que regula la producción de estrógenos, progesterona, FSH (Hormona Folículo Estimulante) y LH (Hormona Luteinizante), el proceso ovulatorio y la preparación del útero para engendrar.
El plomo (Pb) puede alterar los niveles de las hormonas FSH y LH y reducir la producción de estrógenos, afectando de manera directa la salud reproductiva. En las comunidades mapuches de Putren Tuli Mahuida (paraje Lipetren Grande), Newen Peñy (paraje Río Chico Abajo), Nepun Cura (paraje Mamul Choique), así como entre mujeres mapuches desterritorializadas que viven en Jacobacci, Maquinchao y en la Línea Sur, están expuestas a los impactos de la megaminería. Ellas tendrán un mayor riesgo de padecer enfermedades reproductivas y abortos espontáneos si no se detiene la necropolítica. ¿Cuántas mujeres mapuches están siendo afectadas? ¿Quiénes son? ¿De qué se enferman? Estos, son daños colaterales según el gobierno rionegrino quien autorizó sin legitimidad social[8] la megamineria, la cual tuvo grandes falencias político-administrativa (Conv. 169 OIT[9]).
Existen varios desafíos en términos de defensa territorial y soberanía energética. Uno de los principales es construir un horizonte común, que permita conformar un poder político amplio, basado en alianzas sólidas, capaz de frenar proyectos extractivos como Calcatreu10 impulsado por la empresa Patagonian Gold y Amarillo Grande (uranio) a cargo de Blue Sky Uranium Corp[11]. ¿Alguien puede considerar inocua para la salud humana y la integridad del territorio la instalación de una planta destinada a almacenar 120 toneladas de químicos12?
Horizontes compartidos o fragmentados
El segundo horizonte compartido del movimiento mapuche con el ambientalismo y feminismo es incidir en el Ministerio de Salud rionegrino que elabore un protocolo de atención para mujeres mapuche y no mapuches en edad fértil (la salud reproductiva será afectada) en contextos megamineros. Nosotras, ya sabemos realizar sinergia entre los feminismos (apoyo a las presas políticas mapuches – 2021) y ambientalismo (Ley Glaciares -2010). El objetivo de la incidencia será registrar en las historias clínicas, la evolución del estado de salud reproductiva según la biomedicina, ya que, hasta el momento, el cianuro no va direccionado solo a las mujeres mapuches sino a todos los cuerpos humanos. Los abortos no deseados vendrán y las disfunciones endocrinológicas también. Todas las mujeres podemos ser inmoladas por la megaminería, pero el punto de inicio es diferente. Ya lo sabe bien María Torres Cona, la Pijan kushe (Güía espiritual) de Wawel Niyew.
Registrar los abortos provocados por la injusticia ambiental es evidencia epidemiológica. Desde nuestra etnoepidemiología mapuche sabemos que el padecimiento del cuerpo físico, mental, emocional y ancestral tiene origen y causa fuera de nuestra matriz cultural y se vincula con el quiebre de la reproducción del modo de vida. De eso trata la etnoepidemiología mapuche: del vínculo entre historicidad, territorio y padecimientos comunes para contar desde nuestra propia episteme de qué nos enfermamos y de qué morimos.
Construir evidencia en salud en clave mapuche, será herramienta de salud colectiva para la reorganización territorial. Algo sabemos: rümel yaful piwke zomogekeyiñ, fuimos mujeres poderosas del arco iris y estamos volviendo.
Por: Verónica Azpiroz Cleñan: Politóloga mapuche. Mg. Salud Intercultural. Candidata a Doctora Salud Colectiva (UnLa). Comunidad Epu Lafken (Los Toldos).
Fuente
Referencias
[1] Politóloga. Mapuche. Mg. Salud Intercultural. Candidata a Doctora Salud Colectiva (UnLa). Comunidad Epu Lafken (Los Toldos).
[2] https://www.paho.org/sites/default/files/Taller-Binacional-enfoque-etnico-en-fuentes-datos.pdf
[3] https://www3.paho.org/hq/dmdocuments/2014/Lineamientos-para-incluir-identificacion-pueblos-indigenas-y-afrodescendientes-en-registros-de-salud.pdf
[4] https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/1fdda316-9ab5-4f53-b18f-6d0ae079ede6/content
[5] https://jesuitas.lat/archivo/biblioteca/documentos-cpal-social/cpal-social/informe-sombra-de-las-operaciones-de-glencore-en-latinoamerica-resumen-ejecutivo
[6] Meißner, S. (2021). The Impact of Metal Mining on Global Water Stress and Regional Carrying Capacities—A GIS-Based Water Impact Assessment. Resources, 10(12), 120. https://doi.org/10.3390/resources10120120
[7] Hoekstra et al (2011). En https://digitalcommons.unl.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1069&context=wffdocs
[8] https://tiempojudicial.com/2023/07/26/la-justicia-freno-emprendimientos-mineros-en-territorios-de-comunidades-indigenas/
[9] https://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/verNorma.do?id=470
[10] https://www.rionegro.com.ar/energia/el-proyecto-calcatreu-de-oro-y-plata-acelera-y-haria-las-primeras-pruebas-de-produccion-en-el-inicio-de-2026-4418807/
[11] https://blueskyuranium.com/es/proyectos/cuenca-de-neuquen/proyecto-amarillo-grande/
[12] https://n9.cl/tfxfgk
El Tratado de Tapihue, firmado el 24 de enero de 1825, reconoce la existencia de la nación mapuche y su derecho a la autodeterminación, lo cual es crucial en este momento en que la nación mapuche lucha por la restitución de tierras y el respeto a su cultura y tradiciones. La celebración del bicentenario de este tratado es una oportunidad para reiniciar el diálogo entre el Estado chileno y el pueblo mapuche, reflexionando sobre el pasado y construyendo un futuro basado en el respeto mutuo y la colaboración.
Leer:
La diplomacia mapuche en el Bicentenario del Tratado de Tapihue de 1825
Contreras Painemal, C. 2025
Afirman «que el derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas no constituye una opinión personal» de Pakarati. Tampoco «una consigna política circunstancial, sino un derecho reconocido en el derecho internacional de los derechos humanos».
La embajadora de Chile en Nueva Zelanda, Manahi Pakarati, compartió una historia en sus redes sociales en la que escribió “Self-determination for Rapa Nui” o “autodeterminación de Rapa Nui”. En el post, publicado el pasado miércoles, se ve una imagen de un cartel que dice “Libre determinación para la nación Rapa Nui”. Esto provocó que fuera reprendida por Cancillería de Chile y que parlamentarios de diversos partidos políticos pidan su salida.
Francisco Devia, expresidente de la Asociación de Diplomáticos de Carrera (Adica) escribió en una columna de opinión publicada en Cooperativa que “sería impensable suponer que una representante de Chile pretenda la autodeterminación de la Isla de Pascua”.
Devia también agregó que “de ser efectiva esta información, estamos frente a un hecho de suma gravedad. Que desprestigia a la diplomacia nacional y tradicional, y que por supuesto, debería implicar la remoción inmediata de la embajadora de Chile en Nueva Zelandia”.
En el Senado, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Iván Moreira (UDI), sostuvo que “olvida que es representante del Estado de Chile”. A través de redes sociales, afirmó que espera “una sanción ejemplar” y que la Cancillería actúe con “rigurosidad”.
Desde la Cámara de dipuatdos, la integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores, Raúl Soto (PPD), señaló que la acción resulta “totalmente inadecuada”. En esa línea, afirmó que “no corresponde que una diplomática esté realizando o compartiendo opiniones políticas tan disruptivas”.
La controversia no ha cesado, y reflotó a raíz de una entrevista que el pasado 14 de septiembre, 2025 Pakarati concedió al programa Cultura 101 de la Radio New Zelanda. Allí, manifestó una postura similar con respecto a este tema, a pesar de que se encuentra ejerciendo como embajadora de Chile.
Entrevista a embajadora Pakarati
En este marco, comenzó abordando el tratado que se firmó con Chile en 1888, señalando que “inscribieron toda la isla y la tierra bajo el nombre del Estado de Chile, y nosotros empezamos a luchar contra eso. Estamos recuperando el regreso de nuestra tierra desde 1990”.
La diplomática sostuvo que desde Chile “no tienen que compartir la tierra con nosotros, así que no nos ven como un riesgo o amenaza (…) la gente de Chile sabe quiénes somos. Nuestra isla es a veces más famosa que Chile (…) Somos muy diferentes de Chile, somos étnicamente distintos; somos polinésicos”.
Considerando lo anterior, afirmó que “ahora somos parte de Chile, de una región, y estamos trabajando en una nueva regulación o ley que nos dé otro estatus. Ahora somos reconocidos como territorio especial de Chile. Ahora tenemos que trabajar en cómo vamos a obtener el autogobierno, porque en mi isla necesitamos el autogobierno”.
“Obtenemos muchas cosas desde Chile, y no creo que Chile obtenga tanto de poseernos por ahora. Si piensas en recursos, en mi isla no hay minería, no hay oro, no hay petróleo. Para Chile, (la anexión) fue más bien algo estratégico. En ese entonces, la Armada necesitaba a la isla por la proyección oceánica de Chile al Pacífico, que era enorme”, añadió.
HŌNUI, Autoridad Ancestral Autónoma conformada por representantes de sus 36 familias clanísticas, que componen el Pueblo Rapa Nui justifican la declaración sobre autodeterminación de la embajadora de Chile en Nueva Zelanda, Manahi Pakarati
En una carta dirigida a las autoridades del Estado de Chile, los clanes apoyaron la llamada «autodeterminación». La nota emana de HŌNUI, Autoridad Ancestral Autónoma conformada por representantes de sus 36 familias clanísticas. En ella se refieren «a los hechos de público conocimiento ocurridos con ocasión de una publicación realizada en redes sociales por la Embajadora de Chile en Nueva Zelanda».
Aseguran, que el «derecho de autodeterminación interna del Pueblo Rapa Nui, que no amenaza la integridad del Estado». Aclaran que «asegura la decisión sobre asuntos propios dentro de la estructura constitucional estatal».
Por ello, precisan y dejan «constancia formal de antecedentes jurídicos, políticos e históricos que resultan fundamentales para una comprensión responsable de dicha materia».
Derecho reconocido
Afirman «que el derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas no constituye una opinión personal» de Pakarati. Tampoco «una consigna política circunstancial, sino un derecho reconocido en el derecho internacional de los derechos humanos». Se fundan «en la Carta de las Naciones Unidas, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Convenio N.º 169 de la OIT»:
Como se sabe y reafirman, todos eso «instrumentos ratificados y vigentes en el ordenamiento jurídico chileno».
Y, en cuanto a la isla, afirman que tiene reconocimiento de manera expresa «en el artículo 126 bis de la Constitución Política de la República de Chile». Señalan que la norma «reconoce a los pueblos indígenas como parte de la nación chilena y garantiza el respeto y promoción de sus derechos colectivos. Incluyendo aquellos vinculados a su identidad, cultura, territorio y formas propias de organización».
La constitución respaldaría la autodeterminación
En tales términos, concluyen, «el debate sobre autodeterminación se encuentra plenamente enmarcado dentro del orden constitucional vigente».
No solo eso, aportan antecedentes históricos y jurídicos que justificarían su postura. Se refieren al Tratado de Voluntades suscrito en 1888 entre el Estado de Chile y el rey Atamu Tekena, autoridad tradicional del Pueblo Rapa Nui.
Según explican, «Dicho tratado constituye la base del vínculo político entre Rapa Nui y el Estado de Chile. Y se caracteriza por el reconocimiento de voluntades entre dos entidades políticas diferenciadas, sin que ello implicara una renuncia expresa a la soberanía interna, a la autoridad tradicional ni a los derechos colectivos del pueblo Rapa Nui sobre su territorio», afirman.
Ley Indígena
Aseguran que existen «antecedentes institucionales y políticos concretos», que los respaldan. Entre ellos, la existencia y entrega de una carpeta de trabajo elaborada a partir de las labores y conclusiones de la Comisión de Desarrollo de Isla de Pascua (CODEIPA, Ley Indígena 19.253) documento que sistematiza materias pendientes y compromisos históricos del Estado con el territorio y el Pueblo Rapa Nui.
También hacen referencia a dichos del actual mandatario, Gabriel Boric y del presidente electo, José Antonio Kast. En ellos, ambos habrían respaldado esta versión del cumplimiento estricto del tratado de 1888.
Concluyen, que «Estos antecedentes —históricos, constitucionales, internacionales y políticos— demuestran que la autodeterminación del Pueblo Rapa Nui no constituye una materia impropia ni ajena a la institucionalidad del Estado, sino una cuestión pendiente que requiere coherencia, continuidad y
diálogo de buena fe».
Quién es Manahi Pakarati, la embajadora en Nueva Zelanda
Manahi Pakarati Novoa nació en 1973 en Hanga Roa, en Isla de Pascua. Es hija de padre rapanui y madre continental, oriunda de San Bernardo.
Según la biografía oficial de la Cancillería, Pakarati es la única diplomática del Servicio Exterior de Chile con ascendencia rapanui y la primera mujer en ejercer como embajadora de Chile en Nueva Zelanda. Desde marzo de 2024 ocupa ese cargo y, de forma concurrente, representa al país ante Islas Cook, Niue y Fiyi.
Su formación académica incluye estudios de bibliotecología en la Universidad Tecnológica Metropolitana. Posteriormente cursó periodismo en la Universidad de Chile y obtuvo un magíster en Relaciones Internacionales en la Universidad de Victoria de Wellington.
Tiene cerca de 27 años de carrera en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Se desempeñó como cónsul de Chile en Nueva Zelanda, diplomática multilateral en la Misión Permanente de Chile ante Naciones Unidas en Nueva York y diplomática bilateral en la Embajada de Chile en México. También ejerció funciones en la Subsecretaría de Relaciones Exteriores, la Dirección General Consular y direcciones geográficas de Asia Pacífico, Europa y América del Norte.
Durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, en 2021, asumió como subdirectora de Giras Presidenciales.
En 2022, el presidente Gabriel Boric la designó directora de la Dirección General de Ceremonial y Protocolo, cargo con rango de embajadora. En ese contexto, Boric escribió: “La única diplomática rapanui en el Servicio Exterior de Chile será la nueva directora general del ceremonial y el protocolo. He decidido nombrar en este cargo a Manahi Pakarati, bibliotecaria de la UTEM y máster en RRII de la Universidad Victoria de Wellington de Nueva Zelandia”.
En entrevista con El Mostrador en 2022 Pakarati abordó su visión sobre Rapa Nui y su relación con el Estado chileno. ”Hay que empezar por decir que no somos pueblo originario de Chile, porque no estuvimos en el origen del país. Somos de la Polinesia. Nos asociamos recién en 1888. Y en el proyecto de nueva Constitución por primera vez vamos a ser reconocidos como parte de este país. Somos una nación que firmó un tratado con Chile”, señaló.
En la entrevista, también planteó cuestionamientos sobre la identidad y el reconocimiento institucional. “¿Cómo se le puede pedir a un rapanui, a un mapuche, a un aymará que se sienta chileno si no figura en su libro.
Denuncia ante el Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
En el mes de diciembre, 2025; la ONG de Derechos Humanos y Derechos Indígenas Vahine Matato'a Rapa Nui presentó una denuncia formal ante el Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos por el trato recibido por Manahi Pakarati, embajadora de Chile en Nueva Zelanda y diplomática de carrera de origen Rapa Nui.
La organización acusa al Estado de Chile de incurrir en discriminación racial, clasismo estructural y omisión del deber de protección estatal. Según la denuncia, Pakarati no realizó un pronunciamiento político ni institucional, sino que compartió en sus redes personales una fotografía de un cartel ubicado en un espacio público, acompañada únicamente de su traducción al inglés. Pese a ello, un colega diplomático difundió la publicación y solicitó su destitución, generando estigmatización y presión institucional, sin que el Estado activara mecanismos de resguardo o defensa.
El caso Rapa Nui y los pueblos indígenas durante el gobierno de Gabriel Boric
La embajadora de Chile en Nueva Zelanda, Manahi Pakarati, hermana Rapa Nui, compartió una historia simple, con una frase: “libre determinación para la nación Rapa Nui”.
Desde la Cancillería vino la reprimenda. Desde la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, el rechazo. Algunos parlamentarios pidieron su destitución. La presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, exigió “medidas drásticas” contra la embajadora.
Al inicio del gobierno de Gabriel Boric, cuando la entonces ministra del Interior, Izkia Siches, habló de Wallmapu se desató una tormenta política. El gobierno retrocedió, pidió disculpas y pasó a usar el concepto de operativo militar “Macrozona Sur”. Desde ahí en adelante, no se habló de pueblos, ni de derechos. Se habló de orden, de seguridad, de persecución.
Gabriel Boric, antes de llegar a La Moneda, durante su campaña presidencial difundió un video donde hablaba de reconocer a los pueblos originarios, de respetar sus derechos, de avanzar hacia un Estado distinto. Muchos pueblos así lo creyeron.
Terminando su periodo de mandato presidencial, se le caracteriza por haber perseguido las reivindicaciones territoriales indígenas de norte a sur, y legislando por coartar, criminalizar las demandas históricas de los pueblos indígenas de Chile. Prometió diálogo y reconocimiento y paz; y al terminar su mandato deja militarización de la Macrozona Sur, represión y invisibilización de los pueblos indígenas.
La herencia de Boric es la continuidad el mismo Estado que reprime y que traiciona sus promesas cuando ya no necesita los votos indígenas.
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Leer Carta dirigida a las autoridades del Estado de Chile de HŌNUI, Autoridad Ancestral Autónoma conformada por representantes de sus 36 familias clanísticas, que componen el Pueblo Rapa Nui
La tozudez del gobierno y el rechazo frontal de los territorios mapuche configuran un escenario de futuro incierto. Los aprendizajes del proceso han sido mínimos. Casos como el de una funcionaria de la delegación presidencial que expresó "¡indios de mierda, me tienen aburrida!"
Terminó todo este proceso que el gobierno de Gabriel Boric instauró con la firma de los comisionados y sus informantes, en el marco del "Procedimiento de Paz y Entendimiento", llevado a cabo en cuatro regiones del sur del país: Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. Al parecer, este proceso fue un fracaso, debido a que las comunidades mapuche consideraron que los 21 puntos de la consulta representaban una completa enajenación y desconexión con las verdaderas demandas territoriales. Esta percepción negativa se debió principalmente al mal diseño del proceso, producto del trabajo a puertas cerradas de los comisionados —Moreno, Naveillán, Millabur, Huenchumilla, entre otros—, quienes no supieron interpretar adecuadamente el contexto ni anticipar la reacción de las comunidades.
El resultado fue un amplio rechazo por parte de las comunidades mapuche de las regiones mencionadas, quienes denunciaron que el enfoque neoliberal y colonizador del informe favorece únicamente a los grandes intereses empresariales, como las forestales, la industria de la piscicultura y las empresas transnacionales extractivistas.
Reacciones Mapuche y el Declive Político
Frente a esta situación, solo las comunidades organizadas tomaron la iniciativa de rechazar los puntos de la consulta. Figuras relevantes del mundo mapuche como Ana Llao, Aucán Huilcamán, Luis Levi y Natividad Llanquileo manifestaron su rotundo rechazo, afirmando que el contenido del informe no tenía ninguna conexión real con las demandas históricas de los territorios ancestrales.
En contraste, actores políticos mapuche que apoyaron el proceso —como Francisco Huenchumilla, Adolfo Millabur, Emilia Nuyado (comisionados de Paz y Entendimiento), Ericka Ñanco, Rosa Catrileo (exasesora de pueblos originarios en MIDESO), Francisca Huirilef (actual consejera de CONADI), Luis Penchuleo y Elisa Loncón— quedaron en una posición muy debilitada ante las bases. A pesar de sus intentos de matizar sus posturas, fueron vistos como oportunistas que “se dieron vuelta la chaqueta”.
Este panorama generó un profundo rechazo en las comunidades, quienes vieron cómo estos personajes valoraron un proceso considerado ilegítimo, quedando mal parados ante el pueblo mapuche y el electorado en general.
El Portón Abierto para la Derecha y la Caída del Oficialismo
Todo esto abre otro frente: el oficialismo se ha debilitado seriamente, justo en un contexto electoral clave. Pese a las intenciones de implementar mecanismos de consulta indígena, el problema de fondo sigue sin resolverse. La derecha, históricamente opuesta a estas demandas, ahora se presenta como la fuerza que "advirtió" sobre estos errores, ganando terreno político.
La unificación entre la derecha conservadora y la ultraderecha les ha permitido capitalizar el descontento, presentándose como una opción fuerte, con respaldo empresarial y estratégico. Esto ha abierto las puertas a una eventual victoria electoral, marcada por mayores niveles de represión, persecución y discriminación hacia los pueblos originarios.
Lo que se Viene: Un Futuro Incierto
La tozudez del gobierno y el rechazo frontal de los territorios mapuche configuran un escenario de futuro incierto. Los aprendizajes del proceso han sido mínimos. Casos como el de una funcionaria de la delegación presidencial que expresó "¡indios de mierda, me tienen aburrida!", o el conflicto en Cholchol, donde se intentó frenar el rechazo por intereses familiares ligados al proceso de consulta, revelan una profunda falta de ética y compromiso real con las comunidades.
Aunque se convoquen reuniones para buscar alternativas, mientras no se escuche a las bases ni se construya una participación horizontal y legítima, no habrá avance real. Las decisiones siguen concentradas en grupos pequeños, mientras las voces comunitarias son marginadas o ignoradas, tratadas como si no tuvieran capacidad de opinión.
Soberanía y Futuro: ¿Una Quimera?
Mientras las comunidades no sean escuchadas y respetadas en su autonomía y derecho a decidir sobre sus territorios, la única salida seguirá siendo la lucha por la soberanía, amparados en la Ley Indígena, el Convenio 169 de la OIT y la memoria histórica, como el Tratado de Trapihue, que pronto cumplirá 200 años. Ese tratado —aunque olvidado por el Estado— sigue siendo símbolo de los tiempos en que el pueblo mapuche pudo ejercer su libre determinación.
Quizás la unidad real llegue solo en momentos de crisis extrema. Mientras tanto, el desafío sigue siendo fortalecer las bases, construir poder desde los territorios y no ceder ante propuestas que no representan el sentir profundo de la nación mapuche.
Por: Nilsa Rain